Olvido y memoria

publicado en: Novedades Comunidad | 4

Dr. Augusto Vicario

Para Jorge Luis Borges el “olvido” forma parte de la memoria. Sin olvido no hay memoria. Así fue, como la perfecta memoria de “Ireneo Funes”, el compadrito “memorioso” de Fray Bentos, fue todo sufrimiento. Su “presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido” de memorias. “Dos o tres veces había reconstruido un día entero,…, pero cada reconstrucción había requerido un día entero”. Y, si lo cierto es que somos más olvidos que memoria, no poder olvidar fue su tormento.

Iván Izquierdo, médico argentino pionero en el estudio sobre los mecanismos de la memoria, considera que olvidar “es un arte”. Un delicado balance, entre el olvido y la memoria, que da por resultado nuestra identidad hecha de recuerdos.

Olvidamos porque envejecemos, perdemos neuronas y sus conexiones (sinapsis). Olvidamos también, porque no ejercitamos la memoria. Olvidamos para evitar el exceso de información innecesaria. Seleccionamos información, grabamos la importante y olvidamos la superflua. Olvidamos con mayor rapidez aquella información que solo necesitamos durante un “corto plazo” y grabamos memorias que podremos evocar en el “largo plazo”. Algunas memorias son “inolvidables”, porque fueron grabadas bajo estados de emoción intensa y otras las negamos al punto de bloquearlas. Somos capaces también de “falsificar” memorias para mitigar la angustia de su recuerdo.

Ocurre, que grabar un recuerdo es muy costoso para el cerebro. Involucra una cadena de sucesos tales como, un cambio de polaridad en la membrana de la neurona, la síntesis, liberación y captación de un neurotransmisor, la activación de receptores específicos, etc. Todos procesos que demandan una cuantiosa suma de energía. Motivo por el cual, no puede nuestra mente mal gastar energía en un recuerdo fútil.

¿Qué significa la memoria? ¿Para qué usamos la memoria? La memoria nos aproxima al pasado, sirve para imaginar el futuro y significa nuestro presente. Recordar es acumular conocimiento, “no sabemos lo que no recordamos”. Las memorias construyen nuestra cognición, nuestro mundo, nuestra historia. “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla” diría Gabriel García Marquez.

Pero, en alguna oportunidad, alguien olvida porque enferma. Alois Alzheimer le puso nombre a la “enfermedad del olvido”. Este, es un olvido no deseado, consciente cuando inicia y desapercibido en el “fin de esta extraña y azarosa historia” de la vida. Para Lord Jaques, el personaje de Shakespeare, un olvido irremediable colmado de “…segunda puericia y mero olvido”.

Por el momento solo podemos cuidar nuestras memorias ejercitándolas a través de la lectura. Leer implica incorporar “saberes” y, cuantos más saberes atesoremos más memorias tendremos para vivir más y mejor.

Olvido para recordar. Recuerdo porque olvido. No recuerdo que olvidé. En este juego de palabras se consolida nuestro saber, nuestra memoria única y propia. Somos lo que recordamos y dejaremos de ser el día que nos olvide el último que nos recuerda.

 

(1)     Funes el memorioso. Jorge L. Borges. Obras Completas. 5ta. Edición. Buenos Aires: Emecé 2010.
(2)     El arte de olvidar. Iván Izquierdo. 1ra. Edición. Buenos Aires: Edhesa 2008.
(3)     Vivir para contarla. Gabriel García Marquez. Buenos Aires: Sudamericana 2003.
(4)     Como gustéis. William Shakespeare (1599). Incluída en First Folio 1623.

4 Respuestas

  1. JUANA lUISA FILIPPI

    LECTURA MUY INTERESANTE QUE ESOERI RECIBIR MÀS SEGUIDO. lOS FELICITO POR LA IDEA Y LES SALUDOS MUY CORDIALMENTE.

  2. Gorrini Maria Teresa

    Hermosas palabras me emociono gracias .un articulo cientifico lleno de sentimientos y un tema tan sensible para mi

  3. Lic María Isabel Cabezudo Sánchez

    LA MEMORIA Y EL OLVIDO, son hermanas gemelas tomadas de la mano, como alguien denominó alguna vez a la vida y a la muerte. La memoria y el olvido, son como el sonido y el silencio para la música. Nuestra mente y nuestro deseo (siendo éste último, algo así como la base del psiquismo) parecerían moverse acompasada y selectivamente en torno a acciones tan especiales como atesorar recuerdos, a olvidarlos o a enmascararlos. Increíble lo que hace el único órgano capaz de pensarse a sí mismo. Este artículo vale la pena NO OLVIDARLO. Tan bien describe las múltiples aristas de esta cuestión, y la necesidad de ejercitar la memoria, que además de ser literaria y pedagógicamente rico, nos convence que ejercitarla es algo tan importante como comer o beber, como caminar o hacer gimnasia.

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